La Ratita Presumida adolece, como la gran parte de los cuentos clásicos, de la sensibilidad hacia temas que hoy son fundamentales en el aprendizaje del menor. La sociedad está experimentando un importante cambio y el teatro familiar debe ser un fiel reflejo de ello.

Así pues, un cuento con un marcado carácter machista, debe ser revisado, adaptado y adecuado al mensaje que la infancia de hoy necesita. Todo ello sin dejar de ser reconocible, sin perder su esencia.

Nuestra tarea no es ni más ni menos que esa: conseguir que nuestro espectáculo cuente la historia de Tita evitando lanzar mensajes improcedentes al público. Inculcar valores sin adoctrinar. Divertir sin frivolizar. Emocionar sin manipular.

Hemos seleccionado los momentos fundamentales del cuento original para usarlos como cimientos para construir una nueva historia que parezca que apenas ha sufrido cambios, pero que nos conduzca a una nueva moraleja, a una nueva visión de estos personajes.

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SINOPSIS

Tita llega a la gran ciudad con una maleta cargada de sueños. Y de caprichos. Decide vivir sola en una gran casa, pero pronto se cansará de realizar todas las tareas de limpieza y mantenimiento. La voz de un gato cantor consigue relajarla de tanto estrés y decide buscarlo para compartir casa y que pueda proporcionarle la tranquilidad que tanto necesita al volver a casa tras un duro día de trabajo.

Otros animales intentarán quedarse a vivir con esta ratita tan simpática, pero ella está empeñada en que su compañero de casa sea el misterioso felino.